miércoles, 20 de enero de 2010

Dos matemáticas españolas pioneras detrás de un telescopio



La primera astrónoma gallega cumplió 95 años la semana pasada. Antonia Ferrín Moreiras nació en Orense, es licenciada en Química y Farmacia y maestra nacional por la Universidad de Santiago de Compostela (USC) y licenciada en Ciencias Exactas (hoy Matemáticas) por la Universidad Central de Madrid (actualmente Complutense). En 1934, durante la II Republica Española, ya era docente en la USC. En los años cuarenta conoció al sacerdote Ramón María Aller, fundador del Observatorio Astronómico de la USC, quien la introdujo en el mundo de la astronomía. Con él comenzó su periplo investigador, convirtiéndose en la primera astrónoma gallega.
Magnífica observadora, realizó numerosas medidas micrométricas de estrellas dobles, de pasos de estrellas por dos verticales y de ocultaciones de estrellas por la luna. El Consejo Superior de Investigaciones Científicas le concedió una beca y, después, un puesto de ayudante de investigación en dicho observatorio. Fruto de esta labor fue su tesis doctoral, leída en 1963 y titulada 'Observaciones de pasos por dos verticales', que tuvo el doble mérito de ser la primera memoria de astronomía y la primera que se defendió en la Facultad de Matemáticas de la USC.
Posteriormente, fue catedrática numeraria de Matemáticas en la Escuela de Magisterio Santa María de Madrid, puesto que compatibilizó con el de profesora adjunta de Astronomía de la Facultad de Matemáticas de la Universidad Complutense de Madrid. Tras más de 50 años como profesora, se jubiló en 1984.
Tantos años después, Ferrín no ha podido olvidar, de sus tiempos como observadora, el intenso frío padecido bajo la cúpula durante las noches del invierno compostelano, sin la posibilidad de abrigarse con unos pantalones, prenda que, por aquel entonces, no se consideraba femenina y que solamente las actrices de cine más atrevidas osaban lucir en la gran pantalla.


Por otro lado, Assumpció Català Poch nació en Barcelona en el año 1925. Tras ver interrumpidos sus estudios de bachillerato durante la Guerra Civil, cursó la licenciatura de Matemáticas en la Universidad de Barcelona. Pronto empezó a ser becaria ayudante en el Seminario de Matemáticas. Trabajó en el Instituto Henri Poincaré, Laboratoire de Dynamique et Statistique Stellaire, en Francia, y en la cátedra de Tecnologías del Espacio, en la Universidad Politécnica de Cataluña. Obtuvo el doctorado en 1970, con un estudio sobre la dinámica de las estrellas en el disco de nuestra Vía Láctea. Ha dirigido siete tesis doctorales y once tesis de licenciatura en esta línea de investigación. También realizó observaciones sistemáticas de las manchas solares durante más de 30 años.
Destaca su prolongada dedicación a la enseñanza universitaria en astronomía, física y matemáticas, desde 1952 hasta 1991, año de su jubilación. Ha sido por tanto profesora de muchas generaciones de astrónomos y físicos actualmente con cargos importantes en la astronomía española. Su profesionalidad y dedicación a esta ciencia fue un ejemplo para sus alumnos y alumnas, y una muestra casi única, en la década de los setenta, de la capacidad de las mujeres en este campo. Excelente ejemplo para nuevas generaciones. En 1971, tras ganar las oposiciones a profesora adjunta de universidad, se convirtió en la primera mujer que ocupó un cargo de astrónoma profesional en la universidad española. Actualmente, es profesora emérita por la Universidad de Barcelona. Durante 15 años ha sido representante española en la comisión de enseñanza de la astronomía de la Unión Astronómica Internacional. Ha publicado diversos libros de docencia universitaria y sigue, hoy en día, realizando estudios de historia de la ciencia y la astronomía.

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