domingo, 24 de enero de 2010

En Galicia (España): El difícil camino del inglés en las aulas


En la Comunidad Autónoma de Galicia (España), en 176 centros escolares, públicos o privados, funcionan secciones bilingüe. En ellas, el inglés es la lengua vehicular en determinadas asignaturas. Pero el autodidactismo y la falta de material de clase en ese idioma condicionan su desarrollo.
"Si explico la división de polinomios en gallego pues, al día siguiente, lo hago en inglés". Éste es el método más eficaz a la hora de compaginar el aprendizaje de las matemáticas con un idioma extranjero para María Soledad Reyes Rodríguez, que imparte clase en el IES Carlos Casares (Vigo) a los estudiantes de 3º y 4º de la ESO dentro de la llamada Sección Bilingüe, que se presupone impartida en lengua extranjera. La realidad, sin embargo, es algo más tozuda y el nivel de docentes y alumnado impide desarrollar la totalidad de la jornada en inglés. De los 48 educadores del centro, tan sólo ella "y el profesor de gallego, que yo sepa" aportaban los conocimientos suficientes en ese tercer idioma para coordinar el departamento. Soledad cuenta con cuarto curso en la Escola Oficial de Idiomas, el nivel B1 en el marco europeo.
Parte de una explicación previa en gallego porque "mi pronunciación no es todo lo buena que debiera". Después "trabajamos con fotocopias de ese tema y ejercicios" específicos editados en la otra lengua. Y, antes de eso, "siempre preparan la clase con la profesora de inglés" durante la hora alternativa a la Religión. Una jornada preparatoria que también realizan, por otro lado, ambas maestras. "Yo no tengo capacidad para explicarme en inglés ni ellos de entenderme". No, al menos, para ofrecer una primera introducción de contenidos inéditos para los chavales. Cuando la comunicación no es posible "se lo explico en gallego" porque lo que no admite Soledad es que el tercer idioma "ralentice" el programa previsto de matemáticas. La experiencia es "positiva" porque los estudiantes perciben así el inglés "no como una asignatura, sino como una herramienta para comunicarse".
La licenciada en Filología Inglesa del IES Otero Pedrayo de Ourense, Elba Luz Nieves Salgado, practica la inmersión en Tecnología. Nieves es una de las coordinadoras de la sección bilingüe del instituto y se encarga de tutelar el inglés que el profesor Roberto González imparte a los alumnos de la clase bilingüe de Tecnología. 19 estudiantes de 4º curso de ESO se han apuntado a esta enseñanza plurilingüe que la Xunta considera uno de los pilares esenciales de su política educativa.
Para poder impartir la materia, González, que tiene "buen nivel de inglés" sin titulación académica, acude a la web en busca de animaciones en inglés de la asignatura. Después se las pasa a la filóloga coordinadora "para que corrija y adecue" el vocabulario a sus alumnos, "más bien bajo". Nieves Salgado corrige el inglés pero "no entiende" el significado de la mayoría de conceptos. No es especialista en Tecnología. Así que acaba "preguntándole a él, que le explica algunas nociones" para que ella pueda traducirlas a un inglés comprensible para el alumnado. Roberto González fue seleccionado para impartir Tecnología en inglés mediante una entrevista con el responsable de los programas bilingües en Santiago.
Pese al "doble esfuerzo" que supone preparar estas clases, Nieves y González son optimistas y se muestran satisfechos de que los alumnos elijan la opción bilingüe. "La asignatura funciona porque es ya el tercer año que la impartimos y se siguen apuntando", señalan ambos docentes. "Lo que cuenta realmente es que los chicos se suelten en el idioma; hay que desdramatizar el inglés para que se atrevan a hablarlo e incidir menos en la dichosa gramática".
Hace tres cursos que en el IES Sofía Casanova de Ferrol la potencia es power y la magnitud se explica como quantity, su equivalente en inglés. El responsable de que en este centro la asignatura de Física y Química se imparta en inglés es Mariano Durán. Para este profesor, la ciencia se entiende por encima de las barreras idiomáticas y su enseñanza en inglés multiplica las posibilidades de los alumnos. El experimento bilingüe salió bien y hoy son 62 alumnos de 14 a 16 años: 32 de 3º, 19 en 4º y otros 11 en 1º de Bachillerato. Reciben clases bilingües en gallego e inglés con un porcentaje de aprobados por encima del 50% y con dos profesores embarcados en el proyecto, Mariano Durán y Raquel Díaz.
Este profesor de ciencias, autodidacta en la lengua de Shakespeare y aficionado a traducir poemas de T.S. Eliot, empleó su verano en adaptar al inglés el temario de la asignatura. Explica que la clase se imparte básicamente en inglés aunque los alumnos y alumnas plantean sus dudas en gallego o castellano y tienen libertad para elegir el idioma en el que se examinan. Todos los estudiantes cuentan con el manual de Física y Química que redactó su profesor con un vocabulario y anotaciones en gallego a pie de página.
La dinámica de la clase es la siguiente: leen un capítulo, lo traducen, plantean sus consultas y tratan de resolver problemas calculando la speed (velocidad) a la que circulan two trainsintersection o punto de encuentro. "Intento que sea casi todo en inglés, salvo las aclaraciones", insiste el docente. Y al final, se les examina por sus conocimiento de la asignatura, no por el idioma, pero valoran el esfuerzo.