domingo, 24 de enero de 2010

Isabel Fernández: "El universitario que copia es responsable de su inmadurez"



A sus 30 años es la primera española elegida para participar en la reunión matemática más importante, el International Congress of Mathematicians (ICM), que se celebra desde 1897 y cuya próxima edición se hará en Hyderabad (India). Vive en la geometría para la conquista abstracta del espacio sin dejar de pisar el suelo para opinar como universitaria y como ciudadana.
Esta semana ha dado la clase más especial de su corta pero fulgurante trayectoria. En Linares, donde nació hace 30 años, volvió a entrar en el Instituto Cástulo, el de su bachillerato, para hablar de matemáticas. Cien alumnos y alumnas, y muchos profesores que le habían dado clase, siguieron su explicación didáctica, con vídeo incluido, sobre principios matemáticos como los que ella formula y le han dado reconocimiento internacional. "La geometría a partir de las pompas de jabón les quedó clara. Por ejemplo, que las películas de jabón se unen formando ángulos de 120 grados".
Su padre es profesor de francés, su madre trabaja en casa y su único hermano estudia telemática en Linares. Vive de alquiler con su pareja, también linarense, junto a la Puerta de la Carne, y la Hispalense presume de ella tras cuatro años de presencia docente.

En el periódico digital http://www.diariodesevilla.es le han realizado una entrevista que en el Noticiario Matemático transcribimos por su interés:
 
- ¿Cuándo sintió que las matemáticas eran su vocación?
- En 3º de BUP. Era la asignatura que más me gustaba. Y aposté sin miedo a la dificultad de encontrar salida laboral. E igual de kamikaze fui a la Universidad de Granada. Desde el principio quise especializarme en geometría, y ya en cuarto de carrera estaba trabajando para mi tesis. El departamento de Geometría en dicha universidad es muy bueno y no se preveían ni a medio plazo vacantes de profesores, pero seguí adelante, no me importaba irme a otra ciudad para trabajar.
- ¿Por qué eligió Sevilla?
- En 2006, cuando en Granada terminó mi periodo de tesis y beca de investigación [fue premio fin de carrera], las tres plazas que salieron de profesor universitario de matemáticas eran en Madrid, Badajoz y Sevilla. Me presenté a las tres convocatorias y las saqué todas. Al final opté por la de Sevilla porque aquí está mi novio, porque es una ciudad agradable para vivir y porque está cerca de Granada, donde están otros matemáticos con los que investigo.
- ¿Cómo asumió el paso de dar clases en lugar de recibirlas?
- Como estoy en Ingeniería Informática, y no en la Facultad de Matemáticas, tengo más alumnos, unos cien, y necesité cambiar el chip porque lo que ellos necesitan es matemática aplicada, una base científica para resolver problemas concretos como ingenieros. Menos abstracción y más concreción. Reconozco que soy una profesora blanda, me enfado con ellos en ocasiones pero me cuesta reñirles y ser severa. Me siento a gusto en esta facultad. Quizá más adelante me gustaría dar clases en la de Matemáticas, pero no de modo continuo, mejor algún curso de doctorado.
- ¿Cuál es su opinión sobre el reglamento aprobado en la Hispalense para los exámenes, que tanta polémica he generado?
- Me resulta sorprendente ese debate. Como en la recta final de mi carrera, en Granada, éramos sólo siete alumnos en Geometría, la relación alumno-profesor era muy especial. A nadie se le ocurria copiar ni engañar al profesor. Quien se lo plantea mentalmente es consciente de que, si te pillan, tienes que pagar por ello, y no se discute la autoridad moral del profesor. Es verdad que los alumnos pagan por tener un derecho de examen. Pero que de ahí se llegue a no confiar en un profesor que dice que ha visto copiar a un alumno, y someterlo al juicio de una comisión, no me gusta.
- ¿Ha pillado a alumnos copiando?
- Sí, varias veces. Casi siempre se copian de quienes menos saben, por lo que suspenden a pesar de eso. Yo le pongo una marca al examen y lo corrijo con detenimiento. El resultado siempre ha sido suspenso a pesar de copiar y sin necesidad de sanción por mi parte. El revuelo es por un tecnicismo que aparece en una normativa y que no debía dar pie a que los alumnos creyeran que tienen derecho a copiar, ya sería el colmo.
- ¿Por qué hemos llegado a esto?
- Lo que está en el fondo del asunto es un problema de inmadurez. No estamos hablando de niños, sino de universitarios que son mayores de edad, que deben ser responsables de sus actos. Si quebrantan la norma, no tienen derecho a protestar. 




- ¿Se esperaba que la eligieran para hablar en la Conferencia Mundial de Matemáticas (ICM)?
- No, son las cosas que yo siempre había imaginado que correspondían a los sabios, a los mayores, a los catedráticos.
- ¿Qué méritos han tenido en cuenta para la cita de agosto?
- He sido invitada junto con Pablo Mira, de la Politécnica de Cartagena, al que conocí en un Congreso en Sevilla. Me gusta participar en investigaciones colectivas, y estar en contacto con colegas como Pablo, o como Antonio Alarcón (Granada), que además son amigos, a través del e-mail, del messenger, etcétera. El único trabajo en solitario es el último que he hecho, lo acaban de publicar en el Journal of Geometrical Analysis de la Universidad de St. Louis (Missouri). Hemos investigado sobre los espacios lorentzianos, en los que Einstein asentó la teoría de la relatividad. Y también sobre los espacios homogéneos. Mi tesis fue sobre la teoría de las superficies de curvatura media constante. Nuestros trabajos sobre la geometría diferencial han sido acreedores para que nos llamen al ICM.
- ¿Es un problema crear nuevos problemas?
- Lo más difícil en matemáticas es plantear el problema. Es el vértigo del folio en blanco, como el literato. Después te puede salir o no, te hartas de escribir y de tirar hojas a la papelera (el ordenador sólo lo utilizo para pasar a limpio las investigaciones). Lo apasionante es crear un problema.
- ¿Investigación pura o aplicada?
- Me gusta más la investigación abstracta, pensar por el placer de saber, sin imaginar que eso debe o puede ser utilizado para ir a la Luna. La matemática tiene que ir por delante de la ciencia y la tecnología. Cuando se plantean lanzar un cohete, en ese momento ya se debe contar con matemática que sustente el operativo.
- El inglés es su idioma de trabajo.
- Sí, en matemáticas todos los artículos se escriben en inglés y las conferencias las damos en inglés, incluso en España.
- ¿Cómo se maneja con las matemáticas en la vida cotidiana?
- Mi cabeza funciona mucho mejor con letras que con cifras. Mis formulaciones matemáticas de geometría se hacen con letras. No soy una máquina de calcular cuando estoy en el supermercado o tapeando. Por suerte, cada vez es menor el prejuicio social sobre los matemáticos y el sambenito de bicho raro.
- Su opinión sobre Sevilla.
- Es una ciudad muy agradable, sus grandes espacios del centro, como la Avenida y la Alameda, ahora son más del gusto de jóvenes como yo. Me gustaría que hubiera aún más espectáculos en plazas o en lugares que no son salas teatrales, como la iglesia de San Luis, donde me encantó ver el Don Juan Tenorio