domingo, 7 de febrero de 2010

1998: Generación Bilingüe


Este año terminarán Primaria y el que viene entrarán en el Instituto, llevan más tiempo estudiando en inglés que en castellano, nacieron en 1998 y son la primera generación de bilingües instruidos en colegios públicos de Madrid. Hace seis años, fueron los «conejillos de indias» del programa de bilingüismo en colegios públicos que puso en marcha la Comunidad,  hoy presumen de saber más inglés que sus padres, ahorran para hacer viajes de intercambio en verano y son los traductores de la familia en las salidas al extranjero.
El colegio San Ildefonso es uno de los 26 que se lanzaron a la aventura del bilingüismo en 2004, «como el que se tira en paracaídas, que no sabe lo que le espera...», dice Emilia Carpio, su directora.  «Al prinicipio casi no teníamos  libros para dar las clases en inglés, ahora enseñamos con material traído de California, y es una maravilla», recuerda.
Emilia y el claustro de profesores de este ilustre colegio no dudaron en acogerse a este programa educativo a pesar de que no había antecedentes en la Comunidad. En San Ildefonso ya se daban más horas de inglés de lo normal, con lo que «convertirse» al bilingüismo era sólo cuestión de ganas. Ahora, seis años después, y con la primera promoción de bilingües cursando el último año de Primaria, el balance no puede ser más positivo: «Creo que los niños que terminan este año Primaria son más brillantes que los que lo hicieron el año pasado, simplemente porque éstos han estudiado en inglés», dice orgullosa. «Les activa la mente porque les obliga a poner más atención en el lenguaje; además es un método increíble de integración y una fuente de autoestima y de superación para los niños», explica. 
Al principio, algunos profesores y profesoras tuvieron miedo y prefirieron marcharse a otros centros «normales», entonces se contrató a otros totalmente bilingües y se instruyó a los que decidieron quedarse. «Ahora, hay niños que se sorprenden cuando oyen a sus profesores hablar en castellano ¡creen que sólo saben hablar en inglés!», afima Emilia. Y es que, en San Ildefonso, todas las materias, menos Lenguaje y Matemáticas, se dan en este idioma. De la boca de los docentes no sale una palabra en español, «lo tenemos prohibido», explican. Si un niño no entiende una palabra se le intenta explicar su significado en inglés y si sigue sin comprenderlo, se pide ayuda al resto de la clase. «Al final, entre todos lo sacan», afirman. Si Emilia tiene que comunicar algo a un profesor mientras imparte clase, llama a la puerta y dice «Come here, please». Entonces, salen fuera y sólo cuando cierran la puerta hablan en español. «La inmersión es absoluta si no, no funciona», asegura. En el plano económico, el bilingüismo también supuso un esfuerzo a pesar de que la Consejería da un 30% más de presupuesto a estos centros y los padres son conscientes de que los libros son más caros. A esto se une el gasto, voluntario, de los viajes de intercambio que estos centros ofrecen a los niños en verano. En este caso, los padres sólo pagan el avión y los gastos personales de los alumnos, porque les acoge una familia inglesa.
Pero esto no acaba aquí. Cuando, en junio, los niños de sexto terminen el ciclo de Primaria, irán a uno de 30 institutos bilingües que comenzarán en 2011 a impartir Secundaria bilingüe dentro del programa subvencionado por la Comunidad. Esto supondrá que desde los seis hasta los dieciséis años estos alumnos habrán estudiado en inglés y habrán obtenido un título acreditativo del Trinity College. Un reto para la Comunidad educativa que cada año cuenta con más adeptos.

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