domingo, 18 de abril de 2010

En Argentina, recomiendan el uso de planetarios para estimular el estudio de las matemáticas y otras ciencias en los más chicos y los adolescentes

 
Una de las preocupaciones de las Universidades es la falta de estudiantes en las llamadas "ciencias duras". La mayoría de los jóvenes se inclinan por carreras tradicionales como abogacía, medicina o psicología, lo que genera falta de mano de obra en áreas sensibles para el desarrollo económico de un país. Este problema no se da sólo en la Argentina, sino en otras partes del mundo
Según técnicos del área educativa el uso de planetarios ayuda a comprender nociones de astronomía, física, y matemática de forma sencilla y amigable.

Horacio Tignanelli, astrónomo y experto en temas educativos, coincide: "La determinación de ángulos, la trigonometría esférica, la posición real y aparente de los astros, la comprensión de las leyes de gravedad, de la geometría y de los movimientos simulados son sólo algunas de las disciplinas que estos instrumentos permiten, a niños y adolescentes, aprender en forma accesible".
Los planetarios permiten simular el cielo nocturno para un observador ubicado en cualquier sitio del planeta, mostrando las estrellas, sus movimientos, la disposición de las constelaciones, fenómenos y elementos de referencia celeste.
Constanza Vilardel, directora de Columbia Project Argentina, empresa que comercializa Planetarios en nuestro país, comenta: "Con los planetarios los niños aprenden jugando y se interesan por saber más. Puede sonar extraño, pero los chicos no sólo se divierten cuando en la cúpula ven pasar meteoritos cerca de la Cruz del Sur o las Tres Marías, sino que se forman y estimulan su inteligencia e imaginación. Creo que fomentar la ciencia entre los jóvenes es la clave para desarrollar los científicos del mañana".
En el mundo existen distintos tipos de planetarios: electromecánicos, a cilindros y, los más avanzados: digitales. Los proyectores digitales tienen muy alta versatilidad. No sólo visualizan el cielo nocturno sino que permiten la simulación de fenómenos celestes y la incorporación de efectos multimedia.
En relación a los productos que Columbia Project comercializa en la Argentina, Vilardel afirma: "Creo que somos la única empresa en el país que diseña, produce y comercializa planetarios electromecánicos, digitales y multiproyectores digitales integrados. Ofrecemos planetarios de la más alta tecnología europea, desde 5 a 20 metros de diámetro, y a precios realmente accesibles. Hemos instalado varios en algunas provincias y estamos en conversaciones con otras, también con municipios e institutos educativos”.
En la Argentina el planetario más conocido es el Galileo Galilei de la ciudad de Buenos Aires, con una cúpula de veinte metros de diámetro, puesto en funcionamiento en el año 1967. Algunas ciudades del interior como Rosario, Malargüe en Mendoza, y La Punta, en San Luis, también cuentan con planetarios. El primero instalado en el país fue el que se encuentra en la Escuela Naval Militar, en Río Santiago, que data del año 1956.