martes, 25 de mayo de 2010

Construir el infinito, lo inabarcable,... en Arnedo (La Rioja-España)

¿Pueden las matemáticas ser divertidas? Y es más, ¿pueden llegar a ser arte? Los alumnos de primer curso de ESO del IES Celso Díaz están demostrando que sí es posible. Su aprendizaje, su curiosidad y la colaboración de los departamentos de Matemáticas y Educación Plástica han dado lugar a la singular exposición 'Hasta el infinito y más allá', que puede contemplarse a lo largo de esta semana en el edificio nuevo del centro.
«Hemos tratado de que los alumnos comprendan la idea del infinito, un concepto difícil de comprender, que incluso da vértigo», explica su profesora María Dolores Zapata. Y lo han conseguido. «Al principio pensábamos que no íbamos a poder llegar a hacer la exposición, pero finalmente lo hemos entendido y ha sido muy divertido», sonríe Teresa quien, junto a sus otros compañeros, asiente con una sonrisa al afirmar que «ahora nos gustan más las matemáticas que antes».
Coincidiendo con el Día Escolar de las Matemáticas, celebrado el pasado 12 de mayo, los chavales inauguraban una exposición didáctica que están explicando a lo largo de los días a sus compañeros de clases vecinas. Porque desde el trabajo a través de series numéricas, figuras geométricas y de conceptos como los fractales y mandalas han comprendido el concepto del universo, lo han encerrado en figuras formadas por latas, en papiroflexia y en dibujos con sensaciones de tres dimensiones.
Así, han creado el Triángulo de Sierpinski a través del papel, de la expansión formado por latas de refresco, etc. «Los alumnos han construido y entendido la idea del infinito desde su fundamento matemático y lo han construido sobre el papel», les felicita Zapata.
Y todo ello sin sacrificar nada del temario y sí disfrutando, demostrando que una educación divertida, amena y cómplice llega más a los alumnos y alumnas y logra mejores resultados. Una de las fases que más les ha atraído es el trabajo desde las imágenes imposibles de Maurits Cornelius Escher, mandalas que permiten un acercamiento al infinito desde formas cotidianas que repiten su estructura y forman parte del imaginario de las religiones hindú y budista. «El infinito subyace en que la imagen puede repetirse tanto hacia afuera como hacia adentro para mostrar que no tiene principio, que es una idea bastante asentada», explica Zapata.
«Ha sido un trabajo muy interesante, sobre todo el de los polígonos estrellados, en el que hemos visto la proyección mágica de las matemáticas», describe Aitor sobre una tarea que los alumnos han abordado bien individualmente o bien en grupo dependiendo de las fases.