viernes, 4 de junio de 2010

Un futbolista y un matemático no son tan diferentes como parecen. ¿O no?


Entre un matemático y un futbolista hay diferencias notables a simple vista. Un jugador jamás rechazaría una prima por ganar un campeonato como ha hecho Grigori Perelman, ese genio ruso con aspecto de pope ortodoxo que se resiste aceptar el millón de dólares de premio que le corresponde por haber demostrado la Conjetura de Poincaré como quien resuelve una sopa de letras. De ahí que las iniciativas del partido político Izquierda Unida (IU) para que los seleccionados españoles se rebajen los 600000 euros de prima que la Federación Española de Fútbol les ha prometido si se llevan el Mundial de Sudáfrica o los cambien por una medalla al mérito chapada en oro, como sugiere el otro partido, Esquerra Republicana (ER), estén condenadas al fracaso, pese a su gran carga de profundidad.
Además de demostrar con fiabilidad casi absoluta que un futbolista está negado para la trigonometría, el planteamiento de ambas formaciones sugiere que ese otro teorema, similar al de Pitágoras, según el cual si jugamos como nunca, perderemos como siempre y no pasaremos de cuartos por catetos, debe de ser puesto en solfa. En definitiva, que desde la izquierda no se descarta que España levante la Copa del Mundo y que Zapatero se apunte el éxito de su vida en su calidad de Ministro de Deportes. Se reformularía, de paso, otro principio, el de Arquímedes, por el que todo presidente, sumergido en un fluido llamado crisis, experimenta un empuje hacia arriba similar a la cotización de un delantero en racha.
En lo que aún no han reparado IU y Esquerra Republicana es en las derivadas de tercer grado que dicho triunfo representaría. Ver a España proclamarse Campeona del Mundo de Fútbol implica aceptar que Dios existe, y que era cierto que le había prestado una mano a Maradona para meterle un gol a Inglaterra. Precisamente, de este asunto se habría ocupado el propio Perelman, quien al parecer habría confirmado matemáticamente la existencia divina en el apartamento de San Petersburgo en el que vive con su madre.
Llegados a ese punto, los jugadores no tendrían que preocuparse de si recibirán o no los 600000 euros, por disparatada que sea la cifra. O se los suelta Villar (Presidente de la Federación Española de Fútbol) o los apoquina el Vaticano, toda vez que lo de la Sábana Santa no termina de convencer a todo el mundo. Como colofón, podríamos establecer que un futbolista y un matemático no son tan diferentes como parecen. ¿O no?

1 comentario:

Anónimo dijo...

Coin tanto paro en España, deberían donar el dinero que ganasen (ya han ganado bastante en la temporada) a cualquier organización como Cáritas Española, que no puede atender debidamente todas las peticiones que le aparecen.
Felicidades por tu blog.