domingo, 25 de julio de 2010

Alejandro Garzón, profesor de Matemáticas de 50 años, volvió con honores a la Universidad de Antioquia (Colombia)


Alejandro Garzón, al que vemos en la imagen, presentó el examen de admisión de la Universidad de Antioquia sin mayor ambición que estudiar los primeros semestres de ingeniería de telecomunicaciones, para repasar, a sus 50 años, y a punto de jubilarse, las ecuaciones diferenciales, el álgebra lineal y otros cálculos que no ve desde hace dos décadas.
De paso, este profesor de matemáticas en Puerto Berrío, Magdalena Medio antioqueño, quería refrescar la memoria para poder explicarle las dudas que se le presenten a su hijo menor, Andrés Felipe, que comenzará a estudiar ingeniería civil en Medellín. Lo que no esperaba Garzón era obtener el mayor puntaje entre 33000 aspirantes que presentaron la prueba el pasado 3 de mayo. Todos tenían la esperanza de hacerse a un cupo para cursar cualquiera de los más de 80 pregrados que ofrece la segunda institución de educación superior más grande del país. La sorpresa de esa hazaña se la llevó cuando regresó a Puerto Berrío a dictar clases, oficio que ejerce desde hace 31 años, y lo llamaron a decirle que su puntaje de 91,67 (sobre 100) era el más alto.
Del examen de 80 puntos, Garzón sólo erró en nueve de comprensión de lectura y dos de razonamiento lógico. Para resolver la prueba, distinta cada semestre, se tomó las tres horas que se otorga para solucionarla.
¿Y cómo lo hizo? "Al principio estaba nervioso pero comencé a leer las preguntas y me parecieron relativamente fáciles; entonces, me tomé confianza y empecé a resolverlas metódicamente, consciente de cada operación o de cada frase que leía", cuenta con humildad Garzón, que era el único con canas en el salón donde presentó la prueba.
Además, el Concejo Municipal de Puerto Berrío exaltó la historia de esfuerzo de Garzón, proveniente de una familia humilde de ocho hermanos, y quien cultivó sus ganas de aprender y después de enseñar, desde que estaba en la primaria. Con apenas 8 años, ya se destacaba entre sus compañeros de clase de matemáticas y el profesor le encomendaba explicarle a un grupo de ocho estudiantes, que eran los 'más pegados'.
Primera lección: "Al que quiere celeste, que le cueste". Garzón comenzó a los 19 años como profesor normalista, mientras estudiaba licenciatura de matemáticas en la Universidad de Antioquia. Para lograr su título debió viajar por varios años hasta Medellín. Cada viernes por la noche y durante ocho horas padecía en un bus los sobresaltos de una carretera en mal estado, en ese entonces, para estudiar todo el fin de semana, y después regresar, por el mismo camino, a trabajar. "Aunque a veces me perdí clases por los derrumbes constantes", aclara Garzón, a quien sus hermanos, también profesores, le ayudaban a costear los pasajes.
Segunda lección: "Nunca es tarde para aprender". Tras la dura experiencia, a Garzón le quedaron ganas de estudiar otras dos especializaciones de forma semipresencial: una sobre ecología y otra sobre gestión curricular. "Nada que ver con las matemáticas, pero me ayudaban a subir en el escalafón", lo que se representaba en un mejor salario, frente a su responsabilidad de 'levantar' a tres hijos. Cuando les contó a sus compañeros profesores que se había inscrito el último día de plazo para el examen de admisión del semestre que en pocos días entra en curso, no faltaron los que dijeron: "¿Eso para qué si usted se va a jubilar?". Aún así, él se mantuvo firme en su decisión de poder estudiar ingeniería, un sueño que ha tenido siempre. "A todos nos tapó la boca con tremendo resultado. Ahora le decimos 'el Duro', pues siempre ha sido muy estudioso y dedicado. Le llegó el triunfo de jubilarse estudiando", cuenta Julio Loaiza, uno de sus compañeros maestros del Colegio Antonio Nariño.
Tercera lección: "El que no estudia se estanca". Garzón insiste a sus alumnos de bachillerato que todos tienen las mismas capacidades, pero que de cada uno depende sacarles provecho.
Consecuente con su enseñanza, obtener el mejor examen entre miles lo animó a decidirse por, no sólo cursar los primeros semestres, sino terminar la carrera completa. A Garzón le confirmó la universidad que por su logro no tendrá que pagar matrícula, sólo los 1000 pesos del carné, para comenzar el próximo 2 de agosto.