martes, 31 de agosto de 2010

Un Matemático defiende lo útil y lo lúdico del juego de billar


Contrario a lo que muchos piensan, el billar, considerado por muchos como un entretenimiento para vagos, sirve entre otras cosas para comprender, de forma sencilla, conceptos fundamentales de matemáticas y física, afirmo Carlos Bosh, al presentar su libro titulado “El billar no es de vagos. Ciencia, juegos y diversión”.
Entrevistado en el Salón Mala Fama, de la colonia Condesa, en México, el autor recordó que él era una vago hasta que se dio cuenta de que en el billar se hace uso de las matemáticas y las ciencias, y de que todo lo que hay alrededor del billar no es para vagos, “porque un verdadero jugador tiene que saber mucho”.
Yo jugaba mucho al billar sin saber de qué se trataba, ahora sé utilizar los diamantes, las matemáticas para hacer las carambolas, entiendo como están hechas las bandas y los tacos”, aseguró.
Indicó que desde tiempos del cardenal Richelieu, cuando entre las habilidades de un mosquetero se incluía el saber jugar billar, hasta las películas como “The colour of money” (El color del dinero), el billar siempre ha fascinado por su combinación de juego y ciencia. El matemático de profesión detalló que en su libro. editado por el Fondo de Cultura Económica, se podrán encontrar ejemplos mediante los cuales da solución a problemas geométricos y algebraicos.
El billar, insistió, merece utilizarse como una lúdica herramienta de razonamiento.
Bosh agregó que en torno al razonamiento del billar se han dado todo tipo de ideas y anécdotas, por ejemplo, cuentan que durante la Revolución francesa, un general fue condenado a pasar un año en La Bastilla, donde podía jugar billar sin tener que pagar. En esa época, dijo, los tacos no tenían nada en la punta, eran exclusivamente de madera, y aprendió a jugar pero se dio cuenta que si le ponía al taco un cuerito arriba, le podía dar efecto a las bolas y hacer mejores carambolas. Cuando acabó su arresto reconoció que no podía ganarse la vida de general y no sabía hacer otra cosa, por lo que pidió que lo dejaran otro año mas en La Bastilla y así fue como se hizo experto en el billar y cuando salió era todo un campeón que apostando se ganó la vida.
Carlos Bosch ha sido investigador en el Instituto de Matemáticas de la UNAM y desde 1991 es profesor en el ITAM; pertenece al Sistema Nacional de Investigadores.
Obtuvo el Premio Nacional de Divulgación de la Ciencia en 1995, el Premio “Third World Network of Scientific Organizations”, en 1998, y el “Science Education Prize”, otorgado por la TWAS Regional Office for Latin America and the Caribbean”, en 2008.

1 comentario:

Anónimo dijo...

me parece buena e interesante de verdad deseo que me pudiera decir el nombre de los personajes principales y una reseña mas amplia