miércoles, 8 de septiembre de 2010

Matemáticas y Arte: el muro ondulante de Tetela del Monte (Cuernavaca, Morelos - México)


Las matemáticas no son sólo una parte importante de las ciencias exactas, sino que son útiles para comprender cualquier hecho o para construir grandes obras de arte. Tal como lo demuestra la existencia de la razón áurea, que se representa como Fi, la sexta letra del alfabeto griego, proporción que existe entre las partes de un cuerpo u objeto artístico para que sea considerado de belleza perfecta; las teselaciones, aquellas que cubren cualquier superficie con un patrón de formas planas que no se superponen, y la utilización de planos geométricos para crear imágenes tridimensionales sobre superficies bidimensionales, un ejemplo claro es cuando se dibuja un cubo que representa un cuerpo con volumen en una hoja, que es bidimensional.
Miguel Palma Vargas, ingeniero industrial egresado de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos, especializado en Tecnología de la Información y en Alta Dirección Empresarial por el Instituto Panamericano de Alta Dirección de Empresa (IPADE), afirma que “las matemáticas, a pesar de considerarse frías por ser una ciencia exacta, han influido en la labor de muchos artistas como Leonardo da Vinci quien además de pintor se dedicó a realizar inventos curiosos y útiles, como el helicóptero, ó Maurits Cornelius Escher, que utilizó las matemáticas para realizar la mayoría de sus grabados que él mismo definió como juegos de la mente”.
Una muestra palpable de combinación de las matemáticas con el arte, es el Muro ondulante que rodea a la Capilla de los Tres Reyes Magos, construida en el siglo XVI y ubicada en el poblado de Tetela del Monte de Cuernavaca, Morelos. “Esta obra fue creada por el artista inglés John Spencer, con la intención de fusionar emociones, sentimientos, razonamientos y belleza natural, logrando despertar el interés por descubrir la importancia de las matemáticas en la cotidianidad, pero sobre todo comprender su función dentro del arte”, sostiene Palma Vargas, quien también es miembro fundador del Consejo de Cronistas de Cuernavaca y editor de libros técnicos y de suplementos de ciencias en diversos periódicos y revistas.
El ingeniero Palma explica que la obra del artista holandés Maurits Cornelis Escher fue de gran influencia para el diseño del Muro ondulante, al igual que las fórmulas matemáticas de Georg Friedrich Bernhard Riemann quien sostenía que si dejas una partícula moverse sin impulso alguno, ésta no seguirá una línea recta sino elíptica, formando dos planos que ocupan exactamente la misma área, teniendo dos líneas del horizonte.
Lo anterior se percibe fácilmente en las pequeñas secciones formadas por las superficies de las rocas que conforman las espirales del muro, tal como se aprecia en la fotografía que acompaña este texto. Las espirales que se observan plasman la conexión existente entre el plano del pasado y el presente, el cual manifiesta un vínculo constante, interminable, es decir, infinito.
Las espirales materializan un pensamiento universal que se transforma con el paso del tiempo, para volver al inicio y reconstruir los hechos vistos a través de los ojos del muro mismo, y de aquellos que logran descifrar la belleza de ésta obra al descubrir el movimiento caprichoso de las sombras y las simetrías, formadas por el cambio en la altura de la posición del sol.
De acuerdo al ingeniero Palma Vargas “el Muro ondulante hace real la relación entre las matemáticas y el misticismo”, asegura. “Así como Pitágoras, matemático griego, y sus seguidores vinculaban íntimamente mística, religión y ciencia; geometría, música, y cosmología; aritmología, metafísica y filosofía; cuerpo, alma y espíritu en una armoniosa síntesis; Spencer también buscaba plasmar en sus obras escultóricas el encuentro consigo mismo, con la sublimación espiritual, con el pasado y el presente”, agrega.
Es indudable que en toda escultura puede percibirse una última relación entre la geometría y el arte, ya que un artista debe ser capaz de imaginar con fundamento en las matemáticas, las sombras y las perspectivas que se apreciarán al cambiar el punto desde donde se aprecia la obra. Recorrer y observar el muro ondulante desde distintos puntos del atrio de la Capilla de los Tres Reyes Magos, permite descubrir simetrías y otras figuras caprichosas que se forman en las sombras.
Finalmente, para el ingeniero Palma las ciencias exactas son apasionantes, “es necesario tenerles amor ya que la vida está hecha de matemáticas. Las proporciones de nuestro cuerpo se basan en relaciones numéricas regidas por la sección áurea, tal como lo plasmó Leonardo Da Vinci en el hombre de Vitrubio, y como se puede percibir en la naturaleza que se guía por numeraciones divinas”. Si tiene oportunidad, visite la Capilla de los Tres Reyes Magos en Tetela del Monte y conozca el Muro ondulante.
La fotografía que aparece en este artículo es propiedad de su autor Don Roberto Gabriel Jiménez.