lunes, 27 de diciembre de 2010

Recomiendan conversar sobre números antes del período preescolar


Investigadores de la Universidad de Chicago han descubierto que la cantidad de tiempo que los padres usan hablando de números tiene un impacto mucho más grande que lo conocido previamente en cómo los niños y niñas aprenden matemáticas.
Por ejemplo, los niños cuyos padres les hablaron más sobre números fueron más proclives a entender los principios de números cardinales, que declara que el tamaño de un conjunto de objetos es determinado por el último número alcanzado al contar el conjunto (por ejemplo, un conjunto de 10 ítems es más grande que un conjunto de 7 ítems).
Como es demostrado en los resultados de las pruebas estandarizadas, en el período pre escolar, los niños tienen marcadas diferencias individuales en su conocimiento matemático”, comenta la psicóloga de la Universidad de Chicago, Susan Levine, Profesora de Psicología en Stella M. Rowley y líder del estudio. Otras investigaciones han mostrado que el nivel del conocimiento matemático en el período pre escolar pronostica los éxitos futuros.
Los resultados del estudio fueron publicados en el artículo “¿Qué cuenta en el desarrollo del conocimiento de los números en los niños pequeños?”, del periódico Developmental Psychology (Psicología del Desarrollo). Cuatro académicos más se unieron a Levine en esta investigación.
Los resultados resaltan el importante papel que juegan los cuidadores de los niños en su temprano aprendizaje matemático”, comenta Soo-Siang Lim, director del National Science Foundation’s Science of Learning Centers Program (Programa de Centros del Aprendizaje de la Fundación Nacional de Ciencia - NSF). La NSF aportó fondos para la investigación.
La frecuencia con la cual los padres hablan con sus niños pequeños sobre números, tales como contar los números de objetos en selecciones de espacio y etiquetando estos conjuntos por tamaños, pronostican el entendimiento de los números del niño”, agrega Lim.
Estos resultados sugieren que entusiasmar a los padres a conversar sobre números con sus hijos pequeños, y proveerles a ellos maneras efectivas de hacerlo, podría impactar positivamente los logros escolares de los niños”, señala Levine.
Aunque otros investigadores han examinado el temprano aprendizaje matemático, el equipo de la Universidad de Chicago es el primero en registrar las interacciones padre-hijo en el hogar, y en analizar la conexión entre conversación de números paterna y posterior rendimiento”.
A menudo los padres, por ejemplo, señalan los objetos y dicen que hay tres bloques en el suelo. Los niños pueden repetir una seguidilla de números desde una temprana edad, pero decir “uno, dos, tres”, no es lo mismo en realidad que conocer que la palabra se relaciona con el conjunto del tamaño, lo que es una abstracción.
El uso frecuente de las palabras de números es importante, incluso si el niño pareciera no registrar el significado de la palabra número inmediatamente, dice Levine. Los niños quienes oyen las palabras de números en las conversaciones cotidianas, tienen una ventaja notable en el entendimiento de cómo se relaciona la palabra del conteo con el tamaño del conjunto.
Para realizar el estudio, miembros del equipo hicieron cinco visitas a hogares y grabaron en video las interacciones entre 44 niños y sus padres. Las sesiones de grabaciones duraron 90 minutos y se hicieron en intervalos de cuatro meses, cuando los niños tenían entre 14 y 30 meses.
Al revisar las cintas de los 44 niños interactuando con sus padres en sus actividades diarias, la variación de palabras de números fue sorprendente para los investigadores. Algunos padres produjeron tan pocas como cuatro palabras de números durante todo el período en el que fueron investigados, mientras que otros produjeron tantas como 257.
Esta cantidad de variaciones puede llegar a un rango de aproximadamente 28 a 1799 palabras relacionadas con números en una semana”, señaló Levine.
Cuando se les pidió a los niños conectar las palabras de números con los conjuntos de cuadrados presentados en una hoja de papel, se vio que esas diferencias tuvieron un gran impacto al final del estudio. Por ejemplo, aquellos niños que oyeron muchas conversaciones de números tenían más probabilidades de responder correctamente al mostrárseles conjuntos de cinco cuadrados y de cuatro cuadrados y pedírseles que “señalaran el de cinco”.
En el estudio se unieron a Levine, Linda Whealton Suriyakham, ahora en el Centro Universitario Roger Williams para Consejería y Desarrollo de Estudios, de la Escuela de Psicología Profesional de Massachusetts; Meredith Rowe, profesora asistente de desarrollo humano de la Universidad de Maryland; Janellen Huttenlocher, Profesor Emérito William S. Gray en Psicología de la Universidad de Chicago; y Elizabeth Gunderson, una estudiante graduada en psicología de la Universidad de Chicago.
Además de NSF, esta investigación contó con aportes del National Institute of Child Health (Instituto Nacional para la Salud Infantil) y del Human Development and the Spatial Intelligence and Learning Center (Centro de Aprendizaje para el Desarrollo Humano e Inteligencia Espacial).

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