miércoles, 8 de junio de 2011

Entrevista a Tim Myers del Centre de Recerca Matemàtica en Catalunya (España)


Quizá porque nació en un barrio popular de Leeds (Inglaterra) y estudió en escuelas estatales, Tim Myers, doctorado en Matemáticas se hartó pronto de dar clases a los «chicos blancos ricos» de Oxford y viajó a Ciudad del Cabo (Sudáfrica) para contribuir a la educación de los chicos negros de origen humilde. Dejó aquel país sin saber muy bien si había logrado su objetivo y, tras un periplo por los cinco continentes, se instaló en Catalunya como investigador del Centre de Recerca Matemàtica (CRM).
En el periódico digital http://www.elperiodico.com le hacen una entrevista que, por su interés aquí, en el Noticiario Matemático publicamos:

- ¿Va siempre en bici al trabajo?
- Cada día. Cuando llegué hace un año y medio pregunté cómo podía ir de Sant Cugat a la Universitat Autònoma de Bellaterra en bici y todo el mundo me decía que no se podía, que había que atravesar la autopista. Pero hay un sendero de bicis que pasa junto al sincrotrón.
- ¿Piensa en números pedaleando?
- Yo no pienso en números. Eso eran los matemáticos de hace siglos.
- Hace cálculos, pues.
- Se va acercando. Cuando voy en bici, escucho música en mi iPod y es el único momento en el que mi cerebro deja de trabajar. El resto del tiempo estoy siempre pensando. Puedo resolver problemas mientras hago caminatas por la montaña y mientras acuno a mi hijo pequeño.
- ¿Desde cuándo se le han dado bien las matemáticas?
- Fui un estudiante bastante vago. Estudié mates porque podía hacerlo sin esfuerzo. Podía esforzarme en historia y no sacaba más de una C (bien) y, en cambio, sin hacer nada sacaba una A (excelente) en mates.
- ¿Es una habilidad heredada?
- El más próximo a las matemáticas en mi familia fue un bisabuelo que trabajó en una casa de apuestas y calculaba los puntos de ventaja de los caballos y los premios. No eran unas matemáticas muy tradicionales.
- Las suyas tampoco lo son.
- No soy un matemático puro, lo mío son las matemáticas aplicadas, la relación entre matemáticas y física. Veo pájaros y pienso cómo vuelan.
- De ahí el título de su charla ante la Societat Catalana de Matemàtiques y el CRM: ¿Realmente importa la pelota de fútbol?
- ¿Se lo han contado? He trabajado para empresas de aviación y de pilas de combustible, pero con lo que más vibra la gente es con el fútbol, ¡incluso los científicos!
- ¿Qué pintan las mates en el fútbol?
- Los matemáticos son muy útiles. Yo trabajaba en Sudáfrica cuando los Bidvest Wits, un equipo de la Premier League, me planteó esta cuestión: «¿Según qué tipo de balón escojamos, podemos tener ventaja frente a nuestros oponentes?» La respuesta fue sí y desde entonces no han vuelto a perder un partido de liga en casa.
- ¿Cómo resolvió la cuestión?
- El fútbol es fácil, matemáticamente hablando; es la segunda ley de Newton: fuerza es igual a masa por aceleración. Lo que hace que una pelota se mueva es la resistencia del aire, que depende de la densidad del aire. Cuando chutas con efecto, el balón traza una curva, ¿no? Piense en Roberto Carlos, en Beckham o en el gol de Villa en la Champions.
- Como si lo estuviera viendo...
- Los Bidvest Wits juegan en Johannesburgo, a 1800 metros y, a más altitud, menos densidad del aire y menos resistencia. En estas circunstancias, un balón muy liso describe muy poca curva, va casi recto. En cambio, si la densidad del aire es más alta o la superficie del balón es más rugosa, aumentan la resistencia y la curva. Cuando el equipo visitante chuta el balón liso pensando que trazará una curva, nunca va adonde ellos piensan. El primer partido que jugaron los Bidvest Wits en casa tras nuestra reunión lo ganaron por 6 a 0.
- ¿Y si fue casualidad?
- No creo. Se lo ofrecería al Barça para que tuviera ventaja sobre el Madrid.
- ¿Más? ¿Y si se lo ofrece al Madrid?
- ¡Me echan del trabajo! Bromeo, pero en Catalunya es donde mejor estoy y tengo mi camiseta del Barça.
- ¿Podría dar con la fórmula para que los castellers subieran más alto?
- Poniendo gente más fuerte en la base. Las matemáticas están presentes en todo, pero hay cosas para las que no hacen falta porque son obvias.
- ¿Ha hecho alguna vez un test de coeficiente intelectual?
- A los 16 años. Mis padres pensaron que quedaría bien en la entrevista para entrar en la universidad.
- Y ¿cuál fue el resultado?
- No me acuerdo. Tengo un coeficiente alto, pero no tengo memoria. Entré en el Mensa (el club de personas con un CI superior al del 98% de la población), pero salí de allí en cuanto pude. No soy persona de clubs.