martes, 25 de octubre de 2011

De España a Glasgow para estimar los riesgos de inundaciones en Escocia


Una beca Erasmus la llevó a Glasgow por primera vez en el año 2005. María Franco estudiaba Matemáticas y Estadística en la Universidad de Salamanca y se trasladó a esta ciudad escocesa para hacer su cuarto curso de carrera. Cuando el Erasmus se dio por finalizado la Universidad de Glasgow se interesó por ella y le hicieron la sugerencia de quedarse o bien volver más adelante para seguir estudiando allí y trabajar como colaboradora. Así que María regresó a España para terminar su carrera. No se lo pensó y ya como licenciada hizo de nuevo las maletas para volver a Glasgow en calidad de estudiante de máster con una beca de la Universidad escocesa.
En la actualidad, está terminando su tesis sobre estimación de riesgos de inundaciones en Escocia. Para ello, estudia el caudal de varios ríos escoceses, identificando valores extremos que son en los que luego se basan los modelos estadísticos para producir estimaciones de riesgo. Además de la investigación esta leonesa colabora con el departamento dando algunas clases.
María Franco Villoria tiene 26 años, y lleva en Glasgow los últimos cuatro. «La verdad que el tiempo pasa volando, sólo te das cuenta de que llevas tanto tiempo aquí cuando empiezas a sentirte como en casa». Para María, Glasgow ya es más que familiar, asegura que se encuentra con gente conocida en el supermercado o el los pubs, y «esto ya no me sorprende». María confiesa que una vez que estás integrada el sentimiento de sentirte fuera desaparece, y «te das cuenta de que estás fuera cuando sales de tu entorno habitual».
María viene a España tres o cuatro veces al año, una siempre por Navidad y al menos una semana en verano. «Lo bueno que tiene esto es que te permite mucha flexibilidad, así que si me organizo bien puedo escaparme una semana aunque no sea el periodo de vacaciones». María confiesa que lo que más echa de menos de España es, además de a su familia y amigos de siempre, el buen tiempo y la comida. «¿Los que más vienen a verme? Son mi hermano pequeño y mi mejor amiga que vienen todos los años».
Un día en la vida de María «no es muy emocionante», como ella lo califica, aunque este año «he comenzado un curso de trapecio».
La primera dificultad al llegar a Escocia fue el idioma. «Sabía algo de inglés pero me ponía muy nerviosa cada vez que tenía que hablar». Después poco a poco, confiesa María, «llegas al punto en que dejan de preocuparte esas cosas y el inglés te sale de manera natural, es un proceso al que llegas casi sin darte cuenta».
En Escocia, María ha hecho muy buenos amigos «gracias a los cuales me siento como en casa». El problema es que la mayoría son de fuera y como ella están de paso, «por lo que las despedidas están a la orden del día», asegura.
El estilo de vida escocés es muy diferente al español. «La gente en general es abierta y amable», sin embargo, son mucho más inflexibles que los españoles. «Las normas son las normas y punto», bromea María, «hasta el punto de que si las instrucciones de la pizza pone que tiene que estar dieciocho minutos en el horno, da igual si a los quince está medio quemada o si a los dieciocho está cruda, a los dieciocho minutos se saca del horno y no hay más que pensar. Lo dice el paquete y es lo que hay que hacer».