martes, 6 de febrero de 2018
La Universidad de Salamanca forma en cambio climático a profesores no universitarios
miércoles, 30 de septiembre de 2009
Según José Luís Moran: En México, la forma de enseñar matemáticas es poco atractiva

La evaluación realizada por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) en 2007 sobre la enseñanza en México, es muy contundente en sus conclusiones: la forma de educar a nuestros niños y jóvenes es deficiente, a todos los niveles educativos. La mayor falta se observa en las ciencias exactas, ya que la forma de enseñar es poco atractiva y no propicia un pensamiento creativo ni actitudes analíticas y críticas. Esto se traduce en el poco interés de los jóvenes por las ciencias en general, pero sobre todo un rechazo a las matemáticas y la física.
Este problema está identificado como una de las razones por las que hay muy pocos estudiantes que se interesen por continuar carreras en ciencias exactas y naturales, con el consecuente reducido número en la formación de científicos.
¿Qué se ha hecho para remediar tal problema y poder aumentar el número de personas que se dediquen a la investigación y sus aplicaciones? Tal vez se ha hecho muy poco, pero como en todo hay algunas excepciones y el programa, motivo de esta nota es un esperanzador ejemplo.
En una reciente visita a Mérida, con motivo de la realización de la Olimpiada Internacional de Física 2009 en julio pasado, tuve la oportunidad de conocer uno de los programas que el gobierno del estado de Yucatán impulsa para despertar vocaciones científicas en los niños.
El programa es llamado Raíces Científicas y tiene como finalidad identificar de entre los niños que terminan la educación primaria, aquellos que se han destacado por su dedicación e interés en materias como las matemáticas y las ciencias naturales, que además tengan aptitudes de liderazgo y curiosidad por la naturaleza. La selección se lleva a cabo durante los meses de junio a septiembre y en octubre empiezan las actividades del programa. Al grupo seleccionado se le organizan talleres y conferencias en las instituciones de educación superior y centros de investigación del Estado, a lo largo de los tres años de su educación secundaria. Los jóvenes trabajan con profesores e investigadores en diversos temas de biología, física, química y matemáticas sin descuidar temas de humanidades y ciencias sociales.
Es encomiable que los investigadores de las diversas instituciones yucatecas tengan la disposición de dedicarles parte de su tiempo a estos jóvenes y mostrarles lo importante e interesante de su trabajo académico; esto constituye un gran ejemplo. Además, el hecho de visitar los laboratorios de investigación y convivir con científicos y jóvenes estudiantes de posgrado les ofrece la oportunidad de apreciar en forma directa la vida académica.
La idea de invitar a personal de la Unidad Mérida del Centro de Investigación y de Estudios Avanzados de la Universidad Autónoma de Yucatán, el Centro de Investigación Científica de Yucatán, y la Unidad Multidisciplinaria de Docencia e Investigación de la Universidad Nacional Autónoma de México, entre otras instituciones, a participar en este proyecto, es de reconocerse como una acción vanguardista en nuestro país y el hecho de que ellos acepten participar es digno de elevarse a ejemplo.
Este programa empezó a operar en 2005 con un grupo de 35 estudiantes y a la fecha han egresado dos generaciones. En él han participado 175 estudiantes de entre 12 y 15 años provenientes de escuelas primarias públicas y privadas, tanto de Mérida como de algunos otros municipios. Los resultados son muy halagüeños. Una encuesta aplicada a los miembros de la primera generación arroja la estadística de que el 38% desearía estudiar biología, el 27% física, el 15% matemáticas, el 8% química, el 8% antropología y el 4% astronomía. Es interesante también hacer notar que a la pregunta de: ¿A qué nivel de estudios les gustaría preparase en el futuro?, el 77% respondió que el doctorado es su meta y 15% la maestría.
De esa generación, el 62% son hombres y el 38% son mujeres. Nada mal, sabiendo que el número de mujeres mexicanas científicas es mucho menor que el de hombres.
Una pregunta que se plantea en forma natural es: ¿Qué pasa con los jóvenes al final del programa? La respuesta del Consejo de Ciencia y Tecnología del Estado de Yucatán (Concytey), oficina estatal que cobija el programa, es que al final del programa a los estudiantes que lo terminan exitosamente se les incorpora a otro programa denominado Sabia, se les apoya y da seguimiento. ¡No hay que perder a los jóvenes que han demostrado aptitudes e interés por la ciencia! Ejemplar, me parece la política del estado de Yucatán.
Sin embargo, estos programas no nacen por azar del destino o por mandato divino, es el resultado de un esfuerzo continuo de algunos investigadores que además de hacer bien su trabajo de investigación le han dedicado parte de su tiempo a mejorar la enseñanza de la física y de las matemáticas en ese estado. Un grupo del Cinvestav-Mérida se dedica desde hace más de 10 años a preparar a estudiantes de preparatoria para su participación en las Olimpiadas Nacionales de Física y Matemáticas. Los resultados de ese germen del programa Raíces Científicas son igualmente alentadores. En las Olimpiadas Nacionales de Física, sus alumnos han conseguido medallas de oro y plata en forma regular desde 1994 y han ganado un lugar en la selección que representa a México en las Olimpiadas Iberoamericanas e Internacionales. El año pasado uno de sus estudiantes ganó una mención honorífica en la Olimpiada Internacional de Física realizada en Hanoi, Vietnam, y este año otro joven yucateco representará a México en la Olimpiada Iberoamericana de Física a realizarse dentro de unos días en Santiago de Chile.
Me parece también relevante mencionar que las autoridades estatales han estado apoyando este tipo de iniciativas desde la fundación del Concytey, en 2003. La importancia de identificar a niños y jóvenes con una alta capacidad intelectual y motivarlos a seguir una carrera científica, fue uno de los retos que tomó desde un inicio. Un programa parecido tratamos de instrumentar en San Luis Potosí en 1996 con la creación del Consejo Potosino de Ciencia y Tecnología, el cual tuve el honor de fundar y de sugerir un programa que identificara, estimulara y premiara a niños y jóvenes destacados. Comparado con lo logrado en Yucatán, nuestro éxito fue reducido. La amalgama con las instituciones de educación superior locales y el involucramiento de sus investigadores con ese programa, no se dio. Sin embargo, viendo lo realizado por el Concytey se puede reestructurar el programa.
Además, aprovechando la Red Nacional de Consejos y Organismos Estatales de Ciencia y Tecnología, se puede exportar este ejemplo a todo el país. Esta asociación civil fundada en 1998 por los directores de esos organismos de ocho estados, cuenta ahora, 10 años después, con organismos de todos los estados del país y de la ciudad de México. Una de las políticas actuales del Conacyt es apoyar en forma importante los programas propuestos por esos organismos y no hay duda que éste tiene toda la justificación para su realización. Así, en lugar de decenas de jóvenes interesados en la ciencia tendríamos tal vez cientos.
Es claro que este tipo de programas no pretende sustituir la educación formal, sino complementarlo con actividades académicas bajo un modelo educativo interactivo y personal, en el que los educadores son investigadores activos en temas de importancia actual y de frontera.
lunes, 21 de septiembre de 2009
La Universidad de Puerto Rico inaugura quince Centros de Recursos Profesionales de Ciencias y Matemáticas en escuelas públicas
La rectora del Recinto de Río Piedras exaltó la labor y los logros de AlACiMa a lo largo de los 6 años de trabajo en las escuelas del país.
"El resultado que vemos, hoy, al inaugurar el Centro de la Escuela Ernestina Bracero, celebra estos logros. Estas son instalaciones que hablan bien del esfuerzo, del tiempo y del entusiasmo invertidos. Son instalaciones producto de un trabajo esforzado y plenamente colaborativo, que resultan de un arduo y gustoso proceso de transformación liderado por AlACiMa. Es gracias a ese trabajo y a las esclarecidas ideas que lo guían que muchos maestros y estudiantes, que enseñan y aprenden ciencias y matemáticas en nuestras escuelas, cuentan hoy con las destrezas, los acercamientos y los conocimientos más adecuados para potenciar el talento de cada cual: del maestro como maestro dispuesto a seguir desarrollando sus capacidades, y del estudiante que descubre el compromiso con su futuro. En el mundo cada vez más tecnológico en el cual hemos tenido la suerte de vivir, y en previsión de los retos cada vez más complejos que nos promete el futuro, estos Centros contribuyen significativamente a que cada estudiante pueda alcanzar la cumbre de sus talentos y enriquecer a la comunidad entera", aseguró Escalona de Motta.
Los CRPCM -que son escuelas que han sido capacitadas para ofrecer actividades de desarrollo profesional a maestros de las escuelas participantes en temas y metodologías educativas de ciencias y matemáticas- han sido establecidos a través del AlACiMa. Estos centros se unen así, a los ya 28 existentes en Puerto Rico, los cuales han sido desarrollados por los pasados cinco años, desde el inicio de AlACiMa. Desde su establecimiento las 155 escuelas públicas del país que participan, han logrado mejorar el aprovechamiento académico de sus estudiantes, según se desprende de su desempeño en las pruebas estandarizadas de ciencias y matemáticas (PPAA).
Cada centro cuenta con un salón equipado con materiales educativos retadores, manipulativos, equipo y materiales de ciencias, así como materiales audiovisuales que están disponibles para ser utilizados por los maestros y maestras de esa escuela y otras participantes. Las capacitaciones estarán dirigidas a 112 escuelas adicionales que han sido exitosas saliendo o en proceso de salir de su plan de mejoramiento.
"Las oportunidades que tendrán nuestros estudiantes, a través de sus maestros, con esta nueva iniciativa colocarán a Toa Baja a la vanguardia educativa que necesita Puerto Rico, para un desarrollo de excelencia que demanda nuestro tiempo", enfatizó Vega Borges.



