domingo, 21 de marzo de 2010

El matemático ruso Grigori Perelman, ganador del Premio del Milenio


El matemático ruso Grigory Perelman ganó el Premio del Milenio, que concede la Fundación parisina Clay, por demostrar la Conjetura de Poincaré, uno de los grandes enigmas de las matemáticas, ha informado Ingenio MATHEMATICA (i-MATH).
Perelman expuso esa demostración por internet en 2006 y con ella ganó la Medalla Fields -el Premio Nobel de las Matemáticas-, que nunca acudió a recoger.
Ahora el comité formado por Simon Donaldson, David Gabai, Mikhail Gromov, Terence Tao -también Medalla Fields 2006- y Andrew Wiles -que demostró el último Teorema de Fermat-, propuso a Perelman como candidato al galardón y la Fundación Clay anunció su concesión.
El presidente del Instituto Clay, James Carlson, con sede en Cambridge (Massachusetts, EEUU), dijo que "la resolución de la Conjetura de Poincaré por Grigory Perelman cierra un siglo de investigaciones. Es uno de los mayores logros en la historia de las matemáticas".
La demostración de la Conjetura de Poincaré es uno de los siete problemas del milenio lanzados por la Fundación Clay en 2000, en conmemoración de los famosos 23 problemas enunciados por David Hilbert en el Congreso Internacional de Matemáticos (ICM) de París de 1900.
El Premio del Milenio -valorado en 1 millón de dólares (unos 739.000 euros)- se concede a trabajos publicados en revistas científicas y que hayan superado una revisión por otros especialistas. Los artículos de Perelman pasaron dicho filtro pero sólo se han dado a conocer por internet, informó i-Math.
Alrededor de la figura de Perelman hay un aura de misterio ya que no acudió a recoger su Medalla Fields en el Congreso Internacional de Matemáticos (ICM) que se celebró hace cuatro años en Madrid.
El matemático ruso Grigori Perelman fue declarado ganador del Premio del Milenio instituido por el Instituto Clay de Matemáticas,
El galardón, instituido en 2000, fue pensado para resaltar los problemas más complejos que enfrentaron los matemáticos a finales del segundo milenio, y también, para "recordar que las fronteras de la matemática moderna siguen abiertas y la propia ciencia abunda en problemas pendientes de solución".

Grigori Perelman vive como un anacoreta, en San Petersburgo, y se niega a hablar con la prensa e intervenir en público. El Instituto Clay no ha comentado si el célebre matemático ruso aceptó recoger el premio.